Lo que más me gustó fue el apoyo que le dio el esposo, nunca la vio como una rival, no solo le daba animo, fue él quien le habló del caso y conociendo su sentido de justicia le insistió para que lo tomara, además le ayudó en su preparación; a veces solo necesitamos un toquesito en la espalda de alguien que nos recuerde que somos capaces, o por lo menos que nos de seguridad.