Creo que La Sustancia nos deja una reflexión profunda sobre la presión social que sentimos por seguir viéndonos y sintiéndonos jóvenes. Existe una sensación constante de que, al envejecer, perdemos valor, y eso nos lleva a presionarnos a nosotros mismos para mantener una apariencia "mejorada". Con tal de lograrlo, estamos dispuestos a hacer tantas cosas que, al final, terminamos siendo irreconocibles, en parte fÃsicamente, pero aún más en la forma en que actuamos.