Es una obra muy visceral, donde el autor en tres capítulos narra una historia basada en sus experiencias entre el año 1992 y 1993, pero que aún así es una obra no autobiográfica que mezcla ciertas vivencias personales con ciertos momentos puntuales de la historia de la capital colombiana. Un libro que lo hará remontarse a los 90’s, una época turbia que nuestros padres vivieron directamente, y nosotros (los que a duras penas nos criamos en esa década) aún la sentimos en la penumbra y es una buena herramienta argumentativa en noches de tertulia política.
Bogotano por accidente, sin duda alguna logra capturar la mente y el cuerpo en una aventura literaria repleta de detalles, que al estar contada en segunda persona del singular, hace como si uno mismo fuera parte de la historia, uno se enamora, odia ciertos personajes y ama con locura a otros.
Esta es una invitación a dejarse capturar por las palabras plasmadas en la obra y a descubrir qué tienen en común la Semana Santa, la niebla, la catedral de sal y un gringo en Colombia.