Como siempre, Lydia Falcon nos lanza un puñado de verdades escritas con claridad y rigor que, siguen invitando a evolucionar, discernir y decidir quienes somos o quienes queremos ser. Las mentiras y ocultaciones de nuestra propia historia, la hábil forma en la q como individuos y como sociedad somos manejados y el sutil e intencionado abandono de la palabra mujer.
Gracias Lydia, por estar siempre ahà para que no olvidemos quienes somos y quienes son los demás.