¡Ah, Disney! Esa fábrica de sueños que no deja de recordarnos por qué amamos a sus personajes mientras, de paso, busca mantenerlos vigentes con secuelas ambiciosas. Moana 2: El Llamado del Mar retoma la historia tres años después de que nuestra intrépida exploradora restauró el corazón de Te Fiti y devolvió a su pueblo el arte de la navegación. Ahora, Moana es una líder consumada y una navegante experta, pero un nuevo desafío aparece cuando descubre pistas sobre islas perdidas, desconectadas durante siglos. Decidida a reunificar su mundo, emprende un viaje que la lleva a enfrentarse al vengativo dios tormenta Nalo, quien ha ocultado una de las claves para salvar estas tierras.
La historia combina momentos de humor y acción, con el regreso de personajes entrañables como Maui, quien mantiene su carisma intacto aunque con un rol menos central que en la primera película. Nuevos personajes, como Simea, la hermana menor de Moana, aportan ternura, pero en algunos casos roban demasiado tiempo de pantalla. Los nuevos compañeros de tripulación también añaden variedad, aunque su desarrollo es superficial, y ciertos misterios, como el de Matangi, una misteriosa cambiaformas, parecen más un gancho para futuras entregas que un aporte sólido a la narrativa actual.
Sin embargo, si hay algo que la película hace de forma impecable es deslumbrar visualmente. Cada escena es un festín para los ojos, desde las olas cristalinas hasta las imponentes tormentas creadas por Nalo. Las secuencias submarinas son especialmente impactantes, demostrando una vez más el dominio técnico de Disney en la animación.
En el apartado musical, la ausencia de Lin-Manuel Miranda se nota. Aunque las canciones, a cargo de Abigail Barlow y Emily Bear, intentan capturar el espíritu del original, solo destacan un par de temas como “Can I Get A Chee Hoo?”. A pesar de ser agradables, la mayoría carece de la pegajosidad que convirtió a How Far I’ll Go en un fenómeno.
En general, Moana 2 es un viaje visualmente espectacular que expande el universo de la original, aunque con menos impacto emocional y canciones menos memorables. Sigue siendo una película entretenida y digna para los fans, pero no alcanza el nivel épico de su predecesora. Es un recordatorio de que, aunque Disney sabe mantener a flote sus franquicias, la verdadera magia se encuentra en una buena historia bien contada.
Calificación final: 3.5/5