En mi opinión, es un álbum olvidable, como lo han sido todos los discos de Metallica después de los 80s. Es imposible que una banda como Metallica haga algo de mala calidad, por lo que la producción es fina, la ejecución es impecable y aún se asoman chispas de virtuosidad aquí y allá, y toda esta estructura solo logra entregar una obra repetitiva, aburrida y sin alma. Cada canción sigue exactamente la misma secuencia, inicia con un riff entretenido y semi interesante, para después pausar o llevar a una secuencia disonante que casi nunca hila orgánicamente, seguido de un coro flojo, solo rescatado por la gran voz de Hetfield, uno que otro solo, que como es costumbre tocan con una mano atada a la espalda, no vaya a ser que por accidente suene a algo emocionante, y de ahí de regreso al riff. He visto a través de los años gente alabando la segunda era de Metallica, diciendo que son más maduros y que su sonido es más sofisticado, mismos que en los conciertos solo corean y se levantan cuando suena algo del álbum negro hacia atrás. Seguramente quien vio Stranger Things y buscó a Metallica en Spotify para conocerlos, se debe preguntar si en el 96 los castraron químicamente