Desde en principio noté un tono raro en la forma de expresar del autor, pero aún asà continué leyendo por si las moscas.La cosa es que cuanto más avanzaba más cuenta me daba de que el autor destila soberbia y falta de empatÃa a raudales. Además, los diálogos no hay quien se los crea, y eso me saca mucho de la lectura. Un paciente joven diciendo <<[...] mi terapeuta está loco de atar>>. Qué fácil es tener esa visión de la vida tan simplista y dogmática cuando escribes desde tu despacho o desde tu casa comprada, con comida en la nevera, con éxito profesional y dinero en la cuenta para hacer lo que te salga de las narices. Ahora bien, tú no sientas ansiedad si llevas sin trabajo años.