Coppola ha logrado, una vez más, crear una obra que enfrenta a la sociedad actual con su propio reflejo, exponiendo la realidad de unas élites cada vez más desquiciadas, ambiciosas y vacÃas de principios, que simbolizan la decadencia de nuestros tiempos. Es asombroso que la crÃtica no haya comprendido el mensaje, especialmente cuando Coppola es un maestro en desnudar las miserias más profundas del ser humano, algo que deberÃan conocer bien, o al menos, reconocer. ¿Será que estos crÃticos también han sido absorbidos por esa misma sociedad que él denuncia?