Me pareció redonda. A quien le guste la ópera, como a mi, es emocionante escuchar esa voz privilegiada y sufrir con ella en su declive y autodestrucción.la fotografía excelente, los planos, ese otoño parisino, ese suelo lleno de hojas, ese trocadero y los coros allí, esa pareja de “cuidadores” de La Callas, soportando sus excentridades y malos modos….pero queriéndolos a su manera, y en fin, esas arias de las mejores óperas, cantadas en el apogeo de su carrera!!! Id a verla!