Todo lo que representaba Beetlejuice desaparece en este film moderno donde no podían faltar las menciones a algunos colectivos. Una Jena Ortega haciendo de la típica adolescente feminista, empollona y ecologista. Una Monica Belucci haciendo un papel de super muerta, a lo novia cadaver pero villana. Romanticismo adolescente en primer plano, todo lo que no es relevante para una versión de Beetlejuice pero que te lo meten a la fuerza para ser políticamente correctos e inclusivos. En fin, un aburrimiento y un bodrio. No me ha gustado nada.