“Intimidades de Cris” me conmovió profundamente. Lo que más me impactó fue la ternura que logra transmitir incluso en medio del dolor. Leerlo es como abrir una herida para poder curarla bien: duele, pero es también necesario. Hay diálogos tan íntimos que se sienten como susurros al oído, y aunque duelen, tocan fibras que necesitaban ser tocadas. Avanzar no fue fácil, cada capítulo me removía recuerdos dormidos. Nunca había leído algo que tratara la represión emocional con tanta humanidad y sensibilidad.