Original, sutil y profunda en la medida justa, la autora ha sabido jalar del hilo con la intensidad suficiente como para tender una trama que despierte la reflexión del espectador. Vidas pasadas nos muestra de manera elegante y con estilo cómo el amor es capaz de vivirse de un modo realista y fantástico al mismo tiempo; sin necesidad de caer en un erotismo gastado, ni en los clásicos conflictos trillados que tratan al amor como un trofeo.