Sin mayor argucia, esta pelÃcula -si bien llamarle pelÃcula es un intento ontológico pueril (habrÃa que preguntarse si el cine es un arte o bien, para empezar, si el arte, existe) de los extendidos debates bien recreados en el siglo XXI a modo de, como dirÃa nuestro queridÃsimo Baudelaire: "ser burgués es ser pobre de alma"- retrata los intrincados senderos que no se bifurcan en el aire que, a veces, son más sólidos, irónicamente en el pensamiento que en la meta-metafÃsica (si se me permite la expresión), ¿cómo ver los ojos cerrados si para verlos tienes que cerrarlos? ¿cómo ver esta pelÃcula si para verla necesitas dejar de pensar en ella? En fin, está chidita.