Decepción mayúscula. No son las escenas de acción ni la violencia gratuitas, me gustan las películas de acción y no me molesta la violencia, es que están colocadas sin sentido como para superar quien sabe que listón. Tampoco es la nefasta dirección de actores la mayoría de ellos grandísimos profesionales que no resultan en absoluto creíbles en ningún momento. El problema es el guión, deslavazado y sin sentido. Una muestra más de un guión forzado con elementos orientados a “satisfacer” al público y no a construir una historia consistente e interesante. El problema es una producción orientada a hacer una superproducción efectista y no una película consistente. Actores y personajes metidos con calzador. Situaciones absurdas e increíbles por interés de un espectáculo que no lo es. Pretensiones de grandeza enfocando el coste a efectos digitales que resultan decepcionantes, restan credibilidad y no consiguen su propósito. ¿Ahorro? absurdo prescindiendo de Hans Zimmer que con su banda sonora aportaba el 75% de la atmósfera de la primera película que no resiste ni la mas mínima comparación.
Si no conociéramos la historia de cal y arena de Ridley Scott nos quedaríamos ojipláticos al ver semejante borrón en el director de Los Duelistas, Alien, Blade Runner, Thelma y Louis, una tal Gladiator.
Sinceramente a quien le guste el buen cine y quiera ver una buena película de acción que se replantee ver esta película porque no sólo es una perdida de tiempo. Es una vergüenza para los que la han concebido y ejecutado.