El espacio penumbroso de las salas de cine cobra vida de tal forma en los espectadores que la submersión en la experiencia visual y acústica es muy comprometida. Lo que estábamos por presenciar saldrÃa de la pantalla y lo inundarÃa todo. Puedo imaginar que a no pocos nos temblaron las piernas al ponernos de pie al salir del cine y dejarÃamos la luz encendida esa noche en nuestras habitaciones al volver a casa.
Los aciertos se multiplican en esta gran pelÃcula. Una gran realización sin duda, una verdadera obra maestra de la cinematografÃa.
Vara que serÃa inalcanzable para R.Scott en cualquiera realización posterior, es el precio que ha tenido que pagar por ese destello de genialidad.