Al terminar de leer esta obra tuve la sensación de que leí algo único e irrepetible. Fue un sentimiento raro, pero gratificante. La Ilíada es un clásico de la literatura universal y ese título se lo tiene ganado a pulso. Mientras recorría las paginas, era como imaginar una gran pintura épica que retrata cada una de las hazañas de nuestros personajes.