Película teatralizada porque se desarrolla sin solución de continuidad en un mismo escenario. Magnífico plantel, argumento y escenografía muy bien construidos, alguna de las reacciones y comentarios de los actores te provocan una carcajada, otras pesar y empatía. Por momentos identificas alguno de tus vecinos con los personajes. Al final no sabes quien es el que realmente tiene un problema mental, si los llamados locos o a los cuerdos. Decir que solo se plantea la tolerancia o no con las personas con problemas mentales es no haber entendido la película, se plantean otras muchas cuestiones y prejuicios. La última escena es magistral. Merece mucho la pena verla.