Desde el trรกiler hasta el asiento de la sala, no encontrรฉ una sola emociรณn. Nada.
James Gunn, en esta ocasiรณn, parece haberse puesto un traje demasiado grande: uno que ni รฉl como realizador, ni su actor como protagonista, logran llenar. Es un Superman tonto, sin inteligencia, sin presencia, sin alma. No hay conflicto real, no hay dilema, no hay sombra.
Y quรฉ triste pensar que esta serรก la primera imagen de Superman para toda una generaciรณn. Un hรฉroe sin vuelo interno, rodeado de personajes planos, una prima alcohรณlica y un mundo que no se siente ni รฉpico ni cercano.
Supongo que ya sabรญa que no me gustarรญa. Lo que me sorprende es que incluso con tan bajas expectativas, salรญ rascรกndome el crรกneo. No por lo que vi, sino por todo lo que no hubo.